lunes, 23 de marzo de 2009

El Síndrome de Avaroa

(edito 24/03/09: por un error involuntario casi la mitad del post fue cortado, ahora pongo lo que faltaba, gracias)

Empiezo mi sección de articulos, con un tema que me imagino la habrá pasado a muchos, y qué mejor oportunidad que en el mismo "Día del mar" para publicarlo.


Situación: Empiezas tu partida sin ningún sobresalto, luego en determinado momento, ganas pieza, luego ganas otra, al rato se caen varios peones, practicamente pieza que no cambias, la ganas líquida. Llega un momento en que más que preguntarte cuál será tu próxima movida, te preguntas el porqué esta partida se sigue jugando. Realmente no encontrás una manera más sencilla y directa de decirle al rival que él esta en serias desventajas y que abandone de una vez por todas

"No te hagas el Avaroa, rendite de una vez"
Como ajedrecistas bolivianos, habrán escuchado esta frase alguna vez, y no sin razón alguna; es por esto que me pregunto si existirá la oportunidad de incluir en la larga lista de sindromes existentes, un nuevo síndrome que explique mejor este fenómeno.

Habrá querido este señor inspirar a tantos ajedrecistas?

Para los que no conocen la historia de Eduardo Avaroa (o Abaroa en algunos autores), él fue uno de los personajes más emblemáticos de la guerra del pacífico, y particularmente recordado por las ultimas palabras que dijo, ante el enemigo, momentos antes de su muerte. Como pueden ver, Avaroa nos es muy conocido por ser un buen perdedor.

Ahora, si en el conocimiento popular circula que los “loquitos” se creen Napoleón, bueno pues creo que hay que considerar si el “espíritu” de Avaroa no inspira a algunos ajedrecistas.

En el ajedrez al presentarse la oportunidad de parar el juego en cualquier momento y rendirse, es automáticamente más propenso a producir este tipo de personajes.

A mí, me pasó muchas veces (y no hablo en niveles de principiantes, si no ya, en torneos serios, como nacionales juveniles) en los cuales tenía por lo menos dama de ventaja, e incluso “peleando” solamente contra el rey del rival, me veo obligado a dar mate, con mucho tiempo en el reloj, asumiendo que la única esperanza de el otro es que lo ahogara.

En otra ocasión, recuerdo en un torneo nacional, en la que un amigo mío estaba en posición de dar mate en 2; por consiguiente su rival, en un arranque “Avaroíco” dejó que transcurran los 20 minutos que le restaban en su reloj antes que le dieran el mate, exasperando obviamente a mi amigo.

Muchas veces esta actitud de héroe del pacífico, se debe a un orgullo dominante en la persona, o en su defecto a la terquedad, esto hace que en muchas ocasiones se tome de manera literal el “nunca darse por vencido”.

Si a esta situación le agregásemos que ambos contendientes tienen mucha rivalidad entre sí, y es una partida clave para por lo menos uno de ellos, es muy probable que nos encontremos con este fenómeno.

Lo curioso del caso es que tal personificación de un héroe de guerra, no presenta heroísmo alguno, ya que aunque no se está haciendo nada ilegal, el “jugar hasta el mate”, no demuestra un espíritu deportivo que a lo mejor se espera de un ajedrecista.

el difícil acto de inclinar el rey


Muchas veces cuando miro un partido de futbol, yun equipo va perdiendo algo así como 4 a 0 en el minuto 80, me imagino que algunos jugadores quisieran poder parar el partido ahi mismo, rendirse tranquilos y comenzar a pensar en la proxima fecha, y no tener que aguantar esos ultimos 10 minutos de pura agonía hasta que por fin el árbtiro de por finalizado el encuentro.

así, por el contrario, me imagino que a algunos ajedrecistas, les gustaría que hubiese un árbito que con un pitido, finalice la partida en un tiempo determnado, para evitar el bochornoso acto de tener que rendirse o tener que escuchar del rival que su rey ha muerto. Un pitido y listo, me voy directo a las duchas sabiendo que no fue mi rival ni yo mismo el que terminó la partida.

Si "tecnificásemos" la definición del Síndrome de Avaroa, podría decir algo así:

"Dícese del conjunto de síntomas resultantes de la aversión a aceptar la derrota (léase rendirse), causando conductas incoherentes y autodestructivas, cuya finalidad es causar molestias al rival, hacer prevalecer de alguna manera el orgullo perdido y en algunos casos prolongar momentáneamente la derrota."

Rendirme yo??


podría añadir algunas características más, por ejemplo:

  • La actitud de negarse a rendirse es directamente proporcional a la proximidad de la derrota
  • El comportamiento nunca irá dirigido a provocar misericordia, usar alguna artimaña o de alguna manera encausar la salvación, es más, todo lo contrario.
  • El estar en gran desventaja numérica y/o completamente rodeado de enemigos puede provocar un "Estado Avaroico" profundo.
Cuando todo parece resuelto, la aparición de este síndrome solo puede empeorar las cosas:







El rey Leónidas en un momento "Avaroico" frente al rey Jerjes

Puede que en las películas se vea muy bien, una muerte de un rey que nunca se doblega ante el enemigo, pero en el ajedrez, pienso yo, lo más honorable por hacer, es aceptar la derrota como todo un caballero, parar el reloj, darle la mano al rival y esperar por una revancha. a fin de cuentas, no te van a nombrar héroe nacional por haber durado un par de jugadas extras ¿no?

10 comentarios:

Cecilia Chávez dijo...

Me acuerdo de una vez, en un campeonato que jugabamos en La Paz, no me acuerdo bien cual era, pero estaba jugando contra un chico que tampoco me acuerdo el nombre... pero al que después lo apodé como el "gallina" porque me tuvo esperando 1hora y media porque en dos jugadas había mate y no se podía salvar.

Como recién había comenzado la ronda, y el fue demasiado rápido en sus jugadas, tenía 1hora y media todavía, pero el no iba a aceptar perder contra una mujer así que me dejo esperando para perder por tiempo y no tener que rendirse o que le de mate.

Fue la hora y media mas larga de mi vida, incluso me puse a contar los focos que habían en lugar con tal de hacer algo xD.

¡Interesante el Post!. :D Saludos

Gustavo dijo...

Me acuerdo una partida que jugué contra el MI Lebredo en una simultaneas; cuando recién estaba incursionando en el ajedrez a nivel deporte. Yo tenía pieza de menos en un final, y seguía jugando para buscar el “ahogado” y así entablar la partida, obviamente no “pico”… al finalizar la partida el MI me dijo: “debiste abandonar cuanto a la partida!! No sirve jugar partidas perdidas, te vas a mal acostumbrar”
Desde esa vez que me dijo eso el MI, abandono una partida completamente perdida.

Camperone dijo...

Una pena q no te acordés el nombre Cecilia, pa q sea con ignominia al bellaco q hizo eso!!!...no siempre es culpa del jugador, hay entrenadores q leyeron alguna vez la frase "nadie ganó una partida abandonando" y les parece el colmo del ingenio, la toman al pie de la letra y enseñan mal a sus alumos, q juegan hasta recibir mate pasando papelones en los torneos, sin mejorar en lo más mínimo su ajedrez, conozco un par de casos...una cosa es luchar cuando queda algún resquicio y otra muy distinta esperar q nuestro rival se vuelva loco o idiota en plena partida..."El ajedrez me enseñó a vivir, porque me enseñó a perder" decía el gran Miguel Najdorf

Jorge dijo...

Esto sucedia mucho en campeonatos intercolegiales!!, me acuerdo una ves que jugamos en el salon de la Asoc. de Tenis de Mesa, con 45ºC me toco un tipo que quedo perdido y dejo de jugar, estuvo 1 hora sin moverse de su sitio pero sin jugar.
Me quede pensando en la definicion el sindrome, y al parecer solo es mal visto en este deporte, por que que pensariamos si el equipo futbol va perdiendo 5-0 y ademas de eso no sale a jugar el segundo tiempo(el Sporting no debio salir contra el BaYern!), tal ves esto sea por lo decisivo de las ventajas, pero seria interesante ver otro ejemplo de lo aplicable de este Sindrome.
Perdon por escribir tanto, Un ABRAZO

Stefy19 dijo...

hola!!
Muy interesante el post! Como que ese sindrome es muy común. A mi tambien me hicieron esperar una hora! porque mi rival queria perder por tiempo y no por partida... Fue hace mucho, en un torneo del Club.
Como que se deberia hacer algo para evitar estas conductas antideportivas, pues son molestas y no otorgan beneficio a nadie.
Saludos!!

Anónimo dijo...

En el futbol no pueden abandonar, ya que el gol diferencia vale.
El tema de que no muevan hasta perder por tiempo, es un tema de etiqueta deportiva, ya que no estan cometiendo ninguna falta al reglamento.

Guillermo dijo...

jorge, pense en tu comentario y me parece que este es uno de esos casos en que es más facil, comparar el ajedrez con la guerra que con otro deporte.

la diferencia radica, creo yo, en que en los demas deportes, el que va ganando se anota puntos (un gol, una canasta,un set), pero ambos siguen con las mismas fuerzas y equipamientos.
en el ajedrez en vez de ganar puntos, le quitas fuerzas al rival, (hablando en lo estrictamente material, no hablo de la ventaja posicional).
es como si tras cada punto que ganas en tenis, tu rival tenga que sacarle una cuerda a su raqueta, o tras cada gol uno de los 11 contrarios tenga q quitarse las chuteras jejeje.

a lo q voy, es que en el ajedrez, es tremendamente más dificl remontar una partida, pq simplemnete cada vez t quedas con menos armas para hacerlo.

hay mucho para hablar del tema pero creo q ya se hizo muuuy largo mi comentario
saludos

Saulo dijo...

En algunos casos resulta el no rendirse, recuerdan la anécdota de Eimar Pizarro en un nacional?..cuando estaba con torre y y alfil de desventaja y terminó ganando la partida y de yapa le quitó el titulo a Marcelo por el sistema de desempate jejeje...

Saludos.

Daniel Gemy dijo...

Bueno yo igual recuerdo una vez en un nacional sub-16 en El Alto, no recuerdo exactamente que ronda era pero me toco con Armando Borda y la partida transcurrio algo rapida bueno la cuestion es que en la jugada 17 le tengo mate en una, y me hace esperar media hora yo me moria del aburrimiento cuando recorde que tenia 1 bon bon bum en el bolsillo me sente en la mesa se lo invite y el al segundo de abrirlo hizo su jugada y pude ir a descansar jaja salu2 a todos

Hans Meijer dijo...

Parece que el síndromo de Avaroa viene del Paraguay. Durante el último combate de la Guerra de la Triple Alianza en 1870 Panchito López, un coronel de 16 años, hijo del Mariscal, fue interceptado en el Cerro Corá por las fuerzas aliadas pidiéndole rendición. Demostrando el mismo valor de su padre dijo: << Un coronel paraguayo no se rinde >>. ¡Puede ser que Avaroa tenía el síndromo de López!